La ansiedad y la culpa.

Si queremos hacer frente a la ansiedad, debemos entender nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y como reaccionamos a estos.
El miedo no es el único sentimiento que nos produce ansiedad, también la culpa es un sentimiento paralizador y que genera nerviosismo.

La culpa es un sentimiento típico judeocristiano y ha sido desarrollado por esta religión como modo de presión, de autoridad sobre las personas. Así que no hay que subestimar ese sentimiento, es muy poderoso. Se produce cuando hacemos algo que no "debemos" hacer. Y pongo "debemos" entre comillas porque es el mandato de una autoridad como la presión social, familiar, amistad, pareja, trabajo, religión  o la simple costumbre la que nos fuerza a realizar o, por lo menos intentar, cambiar la realidad.


Entre los casos de culpabilidad, son aquellos en que se aceptan los roles sociales, los más difíciles de diferenciar. Por ejemplo, en la sociedad machista en que vivimos, el hombre debe ser el mayor sustentador de la familia, un hombre que debe ser duro y en cierta manera insensible, y esto es aceptado por la mayoría de las personas. En el momento en que el hombre no consigue el trabajo principal o, simplemente no trabaja, puede llegar a sentir culpa por no llegar a ser lo que "debería" ... eso es un rol social. Lo mismo sucede con las mujeres, su rol social es ser ama de casa, la madre que deja su carrera profesional por cuidar a sus niños, fiel y servicial. Si la mujer piensa que el estilo de vida servicial y monótono no le va, seguramente deberá afrontar la culpa.

El problema se incrementa porque estos roles los aprendemos desde pequeños, los hacemos nuestros y pensamos que son normales y nos imaginamos siendo buenas madres y amas de casa u hombres trabajadores sustentadores, nos identificamos con estos roles sociales. Y sin darnos cuenta, estamos plantando las semillas de nuestro conflicto interno. Por una parte podemos desear una cosa, pero la costumbre nos dicta otra... por una parte el papel que debemos cumplir es uno, pero la vida nos lleva hacia el otro. Este es un conflicto difícil de resolver y que nos generará ansiedad y depresión. Es la lucha entre nosotros mismos. Entenderte es la mejor solución a estos problemas.

Desprenderse de los roles y no tener unos conceptos de vida tan fijos y encasillados nos permitirá eliminar la culpa y si te equivocas, no tiene porqué sentirte mal, se equivoca el jefe, el padre y la madre, el político y el Papa. ¿por qué no te puedes equivocar tú también?

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