La sociedad enferma.

Trabaja, compra, consume y muere.
Muchos de los casos de ansiedad se producen a causa de las presiones externas. El conseguir un buen trabajo, el aprobar exámenes con cientos de problemas a resolver, la amenaza de colapso económico, la degradación ambiental y su influencia tóxica, las presiones laborales, los imprevistos en la salud de los seres queridos, el individualismo promovido por la publicidad, el egoísmo creciente de una civilización que nos hace creer que se es más feliz cuando más consumimos, el trabaja y produce y cada vez produce más, el pagar una casa o que tu hija no pueda hacerlo, etc, etc, etc.

Sé que escribo a modo personal y pienso que existe un error a la hora de afrontar tanto la ansiedad como la depresión. Me explico: cuando sufrimos un ataque de ansiedad, tenemos una crisis, nos falta el aire, estamos mareados, sin apenas ganas de vivir, etc... acudimos a un psicólogo (o a la religión) para que nos ayude o nos cure. Pero más que curarnos, lo que hace es ayudarnos a amoldarnos a una sociedad ya de por sí enferma. De hecho, algunos psicólogos consideras que estas bien cuando puedes trabajar y producir.



El plantamiento pues debería ser al revés. Si cada vez son más los casos desesperados, si la depresión es la enfermedad de los países desarrollados, si la ansiedad reina en la vida de miles y millones de personas, quizá sea el momento de pensar que el problema no es tanto nuestro como de una sociedad enferma. Una sociedad injusta, insensible y que permite la desaparición de los espacios naturales y que permite que la gente muera de hambre.

No está enfermo el que sufre ansiedad o depresión, eso es solo una reacción de autodefensa, quien está enferma es la sociedad.

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