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Ansiedad por la comida.


La ansiedad por comer.
En la sociedad, en nuestro modo de vida actual, estamos sobrecargados de estrés, de preocupaciones futuras, de incertidumbre y finalmente de ansiedad.

Una de las maneras de reducir la ansiedad es con la producción de endolfinas, unas hormonas relajantes y creadoras de placer y felicidad (lo contrario a la ansiedad). Estas hormonas se pueden producir de varias maneras, por ejemplo: si hacemos ejercicio, si practicamos sexo, si sucede un acontecimiento que consideramos bueno, se termina un proble, acaba un dolor, o incluso comiendo.

Y es que en cierto modo, el comer puede ser como el fumar u otras drogas. Cuando fumamos, introducimos en el cuerpo nicotina, un compuesto químico que nos relaja y nos altera a la vez, un compuesto que sustituye la formación (por nuestro cuerpo) de las endolfinas. Con el tiempo, nuestro cuerpo deja de crear endolfinas y "necesita" la nicotina para sentirse bien, si no la consigue sentimos ansiedad y síndrome de abstinencia.



Pues bien, cuando comemos se activa la producción de endolfinas y sentimos un placer que nos baja el nivel de ansiedad y lo que la produce (generalmente preocupaciones). Al igual que pasa con el fumar, nuestro cuerpo asocia la comida a momentos de relajación, de apaciguar la ansiedad y por eso, en un intento de sentirnos mejor, comemos de forma compulsiva.

Nuestro cuerpo necesita comer, y aunque no sintamos ningún tipo de ansiedad, una comida buena y sabrosa siempre nos produce placer cuando se tiene hambre. El problema reside principalmente en dos puntos:

1º- La cantidad de aditivos que son añadidos a las comidas con el único fin de proporcionar placer y motivar comer de manera exagerada. La papas fritas, otros fritos, pipas, cacahuetes son algunos ejemplos que se me ocurren.

2º- Otro problema es simplemente la salud. Muchas veces comer compulsivamente hace que engordemos y cojamos sobre peso.

En fin, hay que cuidarse y ser consciente. No dejarse llevar por el primer impulso, esperarse unos segundos y entonces decide si quieres o si necesitas comer. Pregúntate y familiarizate con tus sentimientos, con tus estados de ánimo sin juzgarte y siendo comprensivo/a contigo mismo. Algo que debes hacer por ti.